El Mongol Rally es una carrera benéfica que recorre la tercera parte de la vuelta al mundo en un coche destartalado, bajo propia responsailidad, para apoyar una causa solidaria. Los coches no pueden superar los 1.000cc y las motos los 125 centímetros cúbicos. Los equipos que componen la caravana del rally deben llegar a la capital de Mongolia, Ulán Bator, en el mínimo tiempo posible valiéndose de su astucia, osadía y orientación. Es una carrera a la antigua usanza, en la que los participantes sólo dispondrán de mapas y brújula para alcanzar su objetivo. No sirven los modernos sistemas de GPS, ya que en algunos paises te pueden acusar de espionaje.
Habrá que atravesar tres desiertos, un mar, 20 países, lidiar con policía corrupta, dormir en los lugares más inhóspitos y conducir 15.000 km por parajes donde la palabra asfalto es una utopía… y todo ello a bordo de un viejo coche que no llega a los 1.000 cc. Y por si fuera poco, una vez fuera de Europa son contadas las personas con las que puedes comunicarte en inglés, francés o español, ya que cada país cuenta con su lengua propia y sus múltiples dialectos. Como mucho manejan algo de ruso por aquello de que estuvieron bajo los tentáculos de la URSS. En definitiva, el Mongol Rally es una carrera de resistencia donde el azar y la suerte serán los mejores aliados de los pilotos.
Muchos lo denominan ya el “Dakar de los modestos” y algunos lo comparan con las carreras de los míticos “Autos Locos” de Pierre Nodoyuna, pero el Mongol Rally es mucho más que eso. Es una carrera con personalidad propia que cada año gana más adeptos. De hecho, en 2007 las inscripciones se agotaron en ¡20 segundos! y en 2008 la organización ha tenido que sortear entre los cientos de aspirantes 300 plazas, somos afortunados de poder poder participar en esta aventura solidaria.
